EL MAESTRO

La mayoría de los hombres y las mujeres, ven como sus vidas transcurren en una permanente confusión, sin llegar a comprender en toda su amplitud, gran parte de las situaciones que les acontecen.
Culpamos a la vida de nuestros problemas, insatisfacciones e infelicidades.
En esta situación, intentamos dar respuesta a estas cuestiones, acudiendo a otras personas que consideramos saben mas de la vida que nosotros, que poseen mas experiencia y que actuaran como un padre para nosotros, enseñándonos a vivir.
En ese momento, elegimos al "Maestro" externo, que pensamos nos ayudara a comprender la vida, cuando en el fondo, lo que buscamos es que alguien satisfaga nuestros deseos, nos saque de nuestra confusión, nos convenza de nuestros progresos y nos indique el camino.
En realidad, nuestra confusión es la consecuencia de la falta de comprensión de nuestros conflictos, reacciones y miserias. En definitiva del desconocimiento de nosotros mismos.
Ese conocimiento de nosotros mismos, pasa por estar presente en todos los acontecimientos de nuestra vida diaria, dándonos cuenta de nuestra relación con ellos. Este es nuestro Maestro, el único que puede resolver nuestros conflictos y nuestra confusión interior.
Conseguir este conocimiento de uno mismo, supone realizar un trabajo personal constante (sin prisa pero sin pausa). A veces no querer enfrentarse a esta tarea supone descargar en el maestro externo esta responsabilidad.
Pero, ¿Que es la verdad de nosotros mismos?
La verdad es lo DESCONOCIDO, la vida en constante movimiento.
Nuestra mente, esta formada por lo CONOCIDO y solo se mueve en este entorno, de lo conocido a lo conocido.
Si vuestra mente busca a Dios y pensáis en El, aparecerá la proyección de vuestra propia concepción y el resultado de vuestras influencias sociales. La mente solo puede concentrarse en ir en pos de lo conocido.
La Verdad, lo desconocido se encuentra en cada instante, en cada suceso y nadie puede conducirnos a ella, y si alguien lo intenta, solo puede ser a lo conocido, no a la Verdad.
Solo cuando lo conocido no actúa, cuando nuestra mente no esta torturada por lo conocido, cuando se da cuenta de si misma, de sus experiencias, respuestas y reacciones, cuando existe un completo conocimiento de si mismo. Es entonces, cuando lo conocido tiene fin, la mente se vacía de todo lo conocido y la Verdad llega sin necesidad de que se la invite.
La Verdad, no pertenece a nadie, no ha de rendírsele culto. Su símbolo, su imagen no es lo real, pero cuando hay comprensión y conocimiento de uno mismo, el "Yo" desaparece y surge lo ETERNO.