AGUA, COLESTEROL Y SOBREPESO

El COLESTEROL
Hipercolesterolemia o exceso de colesterol en el organismo difiere también mucho de la convencional. Según él, tener demasiado colesterol en sangre no es sino un mecanismo de defensa de las membranas celulares contra la fuerza osmótica de la sangre a fin de conservar el agua, o bien señal de que la sangre concentrada no puede liberar bastante agua para atravesar la membrana celular y mantener las funciones celulares normales. 
Es decir, la excesiva elaboración de colesterol y su depósito en la membrana celular no es más que parte del objetivo natural de proteger a las células vivas de la deshidratación ya que es como una especie de "arcilla" natural que hace de pared celular impidiendo el paso del agua. 
Y en las que no poseen núcleo la composición de los ácidos grasos empleados en la elaboración de la membrana celular le da el poder de sobrevivir a la deshidratación. 
La producción de colesterol en la membrana celular es, pues, una parte del sistema de supervivencia de la célula. 
En por consiguiente, es una sustancia absolutamente necesaria y su exceso lo único que es denota es que existe deshidratación. 
Una membrana bien hidratada el agua es la materia adhesiva; en una deshidratada es el colesterol el que se encarga de pegar los "bloques" e impedir la pérdida de agua del interior de la célula. 
Por tanto, si aportamos al cuerpo el agua necesaria antes de ingerir alimentos evitaremos la formación de colesterol en los vasos sanguíneos. Así pues, el exceso de colesterol no es sino el resultado de la deshidratación. Eso sí, cuando un aumento de la ingesta de agua hace bajar los niveles de colesterol pero éstos aumentan luego otra vez hay que asegurarse de que el cuerpo no tiene deficiencia de sodio.

EL SOBREPESO
También el sobrepeso está relacionado para Batmanghelidj con el agua. Algo que justifica explicando, en primer lugar, que las sensaciones de sed y hambre se tienen cuando el nivel de energía del cuerpo está bajo. En tales casos el organismo moviliza la energía almacenada en la grasa para lo que necesita poner en marcha los mecanismos de secreción hormonal. 
Sólo que como ese proceso tarda más tiempo del que a veces puede esperar, la parte frontal del cerebro se encarga de obtener energía inmediata a partir del azúcar de la sangre o de la "hidroelectricidad". Téngase en cuenta que el cerebro gasta una enorme cantidad de energía y por eso recibe aproximadamente el 20% de toda la circulación sanguínea. 
Es decir, para cubrir sus necesidades energéticas el cerebro utiliza dos mecanismos:
  • -El azúcar presente en la sangre, que obtiene con la metabolización de la comida
  • -El suministro de agua y su conversión en energía hidroeléctrica.
  • -El problema es que el ser humano no sabe distinguir entre la necesidad de sed y la necesidad de comida y cuando éstas señales llegan... tiende a comer.
La boca seca no es sino el último aviso, la señal de alarma cuando la deshidratación prácticamente ya es un hecho. Y al alimentarnos en exceso por no entender que el cuerpo nos pide agua y no comida, uno gana peso.